Iglesia Virtual de Fe

Declaración de Fe

Parte de Ministerio Internacional En-Hacore

Parte de Ministerio Internacional En-Hacore

Nuestra fe está fundamentada en Jesucristo y en la Palabra de Dios. Reconocemos que dentro del cristianismo evangélico existen diferencias en asuntos secundarios; sin embargo, creemos que hay verdades fundamentales que nos unen como pueblo de Dios.

Nuestra misión no es levantar barreras denominacionales, sino anunciar a Jesucristo, enseñar fielmente las Escrituras, vivir bajo la dirección del Espíritu Santo y llevar un mensaje de salvación, santidad, restauración y esperanza al mundo.

1. Creemos en la Biblia como Palabra de Dios

Creemos que las Sagradas Escrituras fueron inspiradas por Dios y constituyen nuestra autoridad fundamental en materia de fe, doctrina y conducta cristiana.

La cultura cambia, las generaciones cambian y las opiniones humanas cambian, pero la verdad de Dios permanece.

2 Timoteo 3:16-17
2 Pedro 1:20-21
Salmo 119:105

2. Creemos en un solo Dios

Creemos en un solo Dios verdadero y eterno, Creador de todo cuanto existe, revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

No creemos en tres dioses, sino en un solo Dios eternamente revelado en tres Personas.

Deuteronomio 6:4
Mateo 28:19
2 Corintios 13:14

3. Creemos en Jesucristo

Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, plenamente divino y plenamente humano.

Creemos en su nacimiento virginal, su vida sin pecado, sus milagros, su muerte en la cruz por nuestros pecados, su resurrección corporal, su ascensión y su regreso.

Jesucristo no es simplemente un maestro, profeta o ejemplo moral. Él es Señor y Salvador.

Juan 1:1,14
Juan 3:16
1 Corintios 15:3-4
Hechos 1:9-11

4. Creemos que toda persona necesita salvación

Creemos que el pecado separó al ser humano de Dios y que ninguna persona puede salvarse por sus propios méritos, buenas obras, religión o tradición.

Todos necesitamos la gracia y el perdón de Dios.

Romanos 3:23
Romanos 6:23
Efesios 2:8-9

5. Creemos en la salvación por medio de Jesucristo

Creemos que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó para darnos vida.

La salvación es un regalo de la gracia de Dios que recibimos mediante la fe en Jesucristo, acompañada de arrepentimiento y una entrega genuina a Él.

Creemos en la necesidad del nuevo nacimiento y en una vida transformada por el poder de Dios.

Juan 3:3
Hechos 2:38
Romanos 10:9-10
2 Corintios 5:17

6. Creemos en una vida de santidad

Creemos que Dios no solamente quiere perdonar nuestros pecados; también quiere transformar nuestra manera de vivir.

La santidad no significa perfección humana ni superioridad religiosa. Significa una vida que progresivamente es apartada para Dios y transformada a la semejanza de Cristo.

Creemos que el Espíritu Santo continúa trabajando en el creyente después de su conversión, produciendo carácter, obediencia, amor y madurez espiritual.

1 Pedro 1:15-16
Hebreos 12:14
Gálatas 5:22-23

7. Creemos en la persona y obra del Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo está activo hoy.

Él convence de pecado, produce el nuevo nacimiento, habita en el creyente, santifica, guía, fortalece y capacita a la Iglesia para cumplir su misión.

Creemos que todo creyente necesita vivir lleno y bajo la dirección del Espíritu Santo.

Juan 16:7-13
Hechos 1:8
Efesios 5:18

8. Creemos en el poder y los dones del Espíritu Santo

Creemos que los dones del Espíritu Santo continúan siendo dados para la edificación de la Iglesia y para el cumplimiento de su misión.

Creemos en la oración de fe, en la intervención sobrenatural de Dios y en que el Señor continúa obrando milagros conforme a su voluntad.

Todo ejercicio de los dones espirituales debe realizarse bíblicamente, con amor, orden y con el propósito de glorificar a Jesucristo y edificar a la Iglesia.

1 Corintios 12:4-11
1 Corintios 14:40
Santiago 5:14-16

9. Creemos en la sanidad divina

Creemos que Dios tiene poder para sanar y que la Iglesia debe orar por los enfermos.

Reconocemos al mismo tiempo que Dios puede obrar mediante diferentes medios y que nuestra confianza permanece en Él aun cuando la respuesta no ocurra de la manera o en el tiempo que esperamos.

Isaías 53:4-5
Santiago 5:14-15

10. Creemos en la Iglesia

Creemos que la Iglesia está formada por todas las personas que verdaderamente han puesto su fe en Jesucristo.

Cristo es la cabeza de la Iglesia.

La Iglesia existe para adorar a Dios, enseñar su Palabra, vivir en comunión, servir, ayudar al necesitado, hacer discípulos y anunciar el Evangelio.

La Iglesia no es solamente un edificio. Es una comunidad de creyentes unidos en Cristo.

Mateo 16:18
Hechos 2:42-47
Efesios 4:11-13

11. Creemos en el bautismo en agua y la Cena del Señor

Creemos en el bautismo en agua como testimonio público de la fe y de nuestra identificación con Jesucristo.

También creemos en la Cena del Señor como una práctica establecida por Jesús mediante la cual recordamos su sacrificio y proclamamos nuestra fe en Él.

Mateo 28:19
Romanos 6:3-4
1 Corintios 11:23-26

12. Creemos en la oración

Creemos que la oración es una relación real con Dios y una parte fundamental de la vida cristiana.

Oramos porque creemos que Dios escucha, responde, dirige, fortalece y obra conforme a su voluntad.

Jeremías 33:3
Filipenses 4:6-7
1 Juan 5:14

13. Creemos en la misión evangelizadora de la Iglesia

Creemos que cada creyente ha sido llamado a compartir las buenas noticias de Jesucristo.

El Evangelio no fue entregado solamente para permanecer dentro de los templos. Somos llamados a llevar a Cristo a nuestras familias, ciudades, comunidades y naciones.

Creemos en las misiones y en la responsabilidad de la Iglesia de alcanzar al perdido, servir al necesitado y presentar a Jesucristo con amor y verdad.

Mateo 28:19-20
Hechos 1:8
Romanos 10:14-15

14. Creemos en los diezmos, las ofrendas y la generosidad

Creemos que honrar a Dios con nuestros bienes es parte de una vida de fe, gratitud, obediencia y generosidad.

Creemos en el principio bíblico del diezmo y en las ofrendas voluntarias como expresiones de nuestra gratitud y compromiso con Dios y con su obra.

Los diezmos y las ofrendas permiten sostener la iglesia, continuar anunciando el Evangelio, desarrollar la obra misionera, producir recursos para llevar la Palabra de Dios, ayudar al necesitado y extender la misión que Dios ha puesto en nuestras manos.

Creemos que cada persona debe dar con libertad, fe y alegría, no por presión, manipulación o temor.

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” — 2 Corintios 9:7

También creemos que cuando damos a Dios lo hacemos por fe, confiando en su provisión y en su gracia.

Nuestra generosidad no es una manera de comprar milagros, salvación o favores de Dios. Damos porque amamos a Dios, creemos en su obra y reconocemos que todo lo que tenemos proviene de Él.

Creemos que Dios honra la generosidad y es poderoso para proveer y multiplicar conforme a su voluntad y a su gracia, para que podamos continuar siendo de bendición a otros.

Malaquías 3:10
Proverbios 3:9-10
Lucas 6:38
2 Corintios 9:6-8

Por eso enseñamos a dar con fe, responsabilidad, libertad y un corazón agradecido, creyendo que Dios es nuestra fuente y que Él puede hacer abundar su gracia sobre cada uno de nosotros.

No damos para recibir; damos porque hemos recibido.
No damos por obligación; damos por gratitud.
No damos para comprar la bendición de Dios; damos por fe, sabiendo que Dios es fiel para proveer.

Los recursos recibidos mediante diezmos y ofrendas deben ser utilizados responsablemente para el sostenimiento de la obra, la proclamación del Evangelio, las misiones, el servicio cristiano y la ayuda a quienes lo necesitan.

15. Creemos en la dignidad y el valor de toda persona

Creemos que todo ser humano posee dignidad y valor porque ha sido creado a imagen de Dios.

Por esa razón rechazamos el odio, el racismo, el abuso, la explotación, la violencia injusta y toda forma de desprecio hacia la dignidad humana.

Estamos llamados a proclamar la verdad sin dejar de amar a las personas.

Génesis 1:26-27
Santiago 3:9
Marcos 12:30-31

16. Creemos en la vida humana desde su comienzo

Creemos que la vida humana es un regalo de Dios y posee dignidad y valor desde su comienzo.

Por esta razón afirmamos el valor de la vida del niño por nacer y nos oponemos al aborto como medio para terminar deliberadamente con una vida humana en desarrollo.

Al mismo tiempo, nuestra posición en favor de la vida debe expresarse con compasión. Queremos acompañar a las mujeres, hombres y familias que enfrentan embarazos difíciles, crisis, temor o situaciones dolorosas.

Y para quienes han participado en un aborto o llevan heridas relacionadas con esa experiencia, proclamamos que en Jesucristo existen perdón, gracia, sanidad y restauración.

Nuestra defensa de la vida no termina en el nacimiento. Creemos que la Iglesia debe valorar, proteger y servir a los niños, las madres, las familias, los ancianos, las personas vulnerables y toda vida humana.

Salmo 139:13-16
Jeremías 1:5
Lucas 1:41-44

17. Creemos en el matrimonio bíblico y la familia

Creemos que Dios creó al ser humano varón y mujer y estableció el matrimonio como una unión de pacto entre un hombre y una mujer.

Creemos que el matrimonio debe caracterizarse por fidelidad, amor, respeto, compromiso, servicio mutuo y permanencia.

También creemos que la familia debe ser un lugar de amor, protección, formación espiritual y restauración.

Sostenemos esta convicción sin odio ni desprecio hacia quienes crean o vivan de manera diferente. Toda persona debe ser tratada con dignidad, respeto y amor.

Nuestra fidelidad a las enseñanzas bíblicas y nuestro amor hacia las personas no son principios opuestos.

Génesis 1:27
Génesis 2:24
Mateo 19:4-6
Efesios 5:25,33

18. Creemos en la pureza sexual

Creemos que la sexualidad humana es un regalo de Dios y que debe vivirse de acuerdo con los principios establecidos en las Escrituras.

Creemos que la intimidad sexual fue diseñada por Dios para el matrimonio.

Reconocemos que todos enfrentamos tentaciones y luchas diferentes y que ninguno de nosotros tiene derecho a considerarse superior a los demás.

La Iglesia debe ser un lugar donde la verdad sea enseñada claramente y donde las personas también puedan encontrar gracia, acompañamiento, restauración y esperanza.

1 Corintios 6:18-20
1 Tesalonicenses 4:3-5

19. Creemos en la libertad cristiana y una vida transformada

Creemos que Jesucristo nos hace libres del dominio del pecado.

La libertad cristiana no significa vivir sin límites, sino recibir el poder para vivir de una manera que agrade a Dios.

No buscamos adaptar la Biblia a cada cambio cultural; buscamos permitir que la Palabra de Dios transforme nuestra manera de pensar y vivir.

Juan 8:31-36
Romanos 12:2
Gálatas 5:13

20. Creemos en la restauración

Creemos en el Dios de las nuevas oportunidades.

Ningún pasado es demasiado oscuro para la gracia de Cristo.

Creemos que Dios restaura vidas, matrimonios y familias, levanta al caído y puede transformar historias quebradas.

La Iglesia debe ser un lugar donde el pecador pueda encontrar arrepentimiento, gracia, verdad, restauración y un nuevo comienzo.

Salmo 147:3
2 Corintios 5:17
1 Juan 1:9

21. Creemos en el regreso de Jesucristo

Creemos que Jesucristo volverá.

Nuestra esperanza no está solamente en esta vida. Esperamos el cumplimiento de las promesas de Dios y vivimos preparados para el regreso de nuestro Señor.

Esta esperanza debe motivarnos a vivir en santidad, servir y anunciar el Evangelio.

Juan 14:1-3
Hechos 1:11
1 Tesalonicenses 4:16-17

22. Creemos en la resurrección y la eternidad

Creemos en la resurrección de los muertos, el juicio de Dios y la realidad de la vida eterna.

Creemos que la salvación y la vida eterna se encuentran en Jesucristo.

Por eso nuestro mensaje no es simplemente mejorar la vida presente, sino reconciliar al ser humano con Dios por medio de Jesús.

Juan 5:28-29
Juan 11:25-26
Apocalipsis 20:11-15; 21:1-4

NUESTRA IDENTIDAD

Somos cristianos antes que denominacionales.

Valoramos la herencia y el aporte de diferentes expresiones históricas de la fe evangélica, pero nuestra autoridad final no es una denominación, tradición, organización o personalidad religiosa.

Nuestra autoridad final es la Palabra de Dios y nuestra fe está centrada en Jesucristo.

Creemos en una Iglesia:

Bíblica en su doctrina.
Cristocéntrica en su mensaje.
Santa en su manera de vivir.
Llena del Espíritu Santo.
Compasiva con las personas.
Comprometida con la familia.
Defensora de la vida.
Generosa en el sostenimiento de la obra de Dios.
Misionera en su propósito.
Y llena de esperanza en el regreso de Jesucristo.

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” — Hebreos 13:8


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